LA PANDEMIA MODERNA, CORRUPCIÓN SOCIAL
En la actualidad, mucho suena en las noticias, la situación gravísima de Venezuela, la tensión de las guerras actuales, Siria y su problemática, las Coreas, Rusia y EE.UU, etc., pero los gobiernos en su afán armamentista, las religiones enfocadas en sus intereses dogmáticos y económicos, vendiendo lugares en la salvación de las almas, preocupados más por vender ilusiones, que en realidad materializar esperanzas sociales, han dejado rezagado el verdadero potencial de la especie humana, el verdadero valor es ayudarnos como humanos.
En medio de todas las variables del diario vivir, la sociedad está encaminada al exterminio cuando todos sus integrantes se vuelvan indiferentes ante muchas temáticas de lo cotidiano. Esto radica en que se está dando más prioridad a todas las cosas materiales, al tener antes del ser, en el formar una familia porque así lo demanda la sociedad, tener un hogar sin formar una familia, los verdaderos lazos familiares se han ido perdiendo.
Todo se hace últimamente por obligación, más no por la respuesta humana del ser a través del tener, se ha errado el camino, los conceptos ya no se aplican al ser, sino al afán del tener. La vida es un instante quizás muy corto, pero los objetivos primordiales se han perdido, al tratar de modernización del sistema se perdió lo más importante, la razón de ser.
Múltiples filosofías hablan de éstos puntos radicales, pero se quedan cortos en cuanto al trasfondo real, de que la indiferencia individual, se masificó, afectando la masa social y en poco tiempo, esa indiferencia, se va ir expandiendo hasta provocar la ruina total de la civilización humana.
La indiferencia en la sociedad es la muestra más fehaciente que la misma, está cansada de la rutina de la corrupción de sus representantes democráticos, elegidos para que sean los “honorables" intereses de sus pueblos, de sus gentes, las minorías y las mayorías de esas masas populares que creen firmemente, confían en que pueden llevar las riendas del erario público, que son personas “honradas”, sirvientes a los intereses y necesidades de sus masas sociales.
En los estándares de la sociedad, la gente, el pueblo, tolera ciertos niveles de insensateces de sus gobernantes, pero en Colombia, existe la desfachatez burocrática de los gobernantes, que se supone son elegidos en pro de ser representantes de todas los matices de nuestra sociedad, pero la cúspide de nuestra sociedad política siempre tienen la tendencia de demostrar la peor de sus actuaciones, donde no tienen la más mínima intención de trabajar por los intereses del pueblo, de quienes los eligen.
Son tan descarados que en vez de poner en marcha las acciones pertinentes para mejorar la calidad de vida del pueblo, se dedican a robar, a desangrar el erario público, llenando sus arcas privadas, detrás de la avaricia, de esa gula de poder, que sólo significa que esa hambre de acumular bienes y poderío económico, sólo es una muestra de su incapacidad mental y de su actuar negligente ante el desarrollo visionario de proponer y ejecutar acciones que den una respuesta inmediata a las problemáticas de nuestra sociedad y su diario vivir.
La doble moral, esa actitud cínica que tienen la mayoría de esos actores políticos de nuestra nación, que siempre en campañas andan buscando que la mayoría de los compatriotas les brinden su apoyo, para poder subir a los escaños públicos, a representar a sus electores, pero en si, no lo hacen, ya que el jugar con las ilusiones de los demás, del pueblo, sólo conlleva a que nadie crea en la política en la sociedad, de a pie, nadie ve resultados, se pasan los periodos electorales y sólo suben dichos actores a lagartear, a robar, a promulgar impuestos para asegurar que sus arcas no tengan una crisis de escasez.
Lamentablemente, los medios de comunicación, privados se venden al mejor postor, se maquillan las cifras y las encuestas no son de fiar, todos se venden al mejor postor, el pueblo ignorante de las artimañas, caen y caen, periodo tras periodo, de las mismas mentiras, los mismos engaños, las mismas artimañas psicológicas para vender al gran santo, al que va a orquestar que la miseria social se siga dando en medio de las trivialidades del diario vivir.
La indiferencia, año tras año, va acrecentando y ahondando a las masas, que al final, no van a responder en los mejores resultados, ellos, los políticos, de Colombia, creen que el juego se puede seguir en las mismas circunstancias, cambian sólo la forma de engañar, pero poco a poco, las masas que dejan de votar, que hacen parte de la inasistencia democrática les manda el mensaje que ya no les creen, que ya saben que el juego continua, igualmente, la sociedad, el tan denominado "Juan Pueblo", si participa, es por obligación, pero no por agrado y la misma sociedad se encamina a dejar a la deriva a los incautos que les siguen el juego a la corrupción, pero lo que no alcanzan a imaginar es que el sistema ya no tiene la misma importancia, ellos, los políticos, dañaron el sistema y poco a poco esa democracia va a ir al olvido, las calles se van volviendo más inseguras, las ciudades se van llenando de actores delincuenciales, de bandas que controlan la venta de micro trafico, de múltiples factores detonadores de violencia, la insuficiencia de la ley, del orden civil, va encaminado a demostrar el fracaso total del sistema.
Nuestra sociedad es una olla de presión, que cada día va acumulando todo lo negativo, de los políticos, de sus representantes, de quienes vienen a vender ilusiones, de quienes juegan con los sentimientos de las masas y al final, todo lo que conlleva a la descomposición social, desembocará en un caos total.
En los estándares de la sociedad, la gente, el pueblo, tolera ciertos niveles de insensateces de sus gobernantes, pero en Colombia, existe la desfachatez burocrática de los gobernantes, que se supone son elegidos en pro de ser representantes de todas los matices de nuestra sociedad, pero la cúspide de nuestra sociedad política siempre tienen la tendencia de demostrar la peor de sus actuaciones, donde no tienen la más mínima intención de trabajar por los intereses del pueblo, de quienes los eligen.
Son tan descarados que en vez de poner en marcha las acciones pertinentes para mejorar la calidad de vida del pueblo, se dedican a robar, a desangrar el erario público, llenando sus arcas privadas, detrás de la avaricia, de esa gula de poder, que sólo significa que esa hambre de acumular bienes y poderío económico, sólo es una muestra de su incapacidad mental y de su actuar negligente ante el desarrollo visionario de proponer y ejecutar acciones que den una respuesta inmediata a las problemáticas de nuestra sociedad y su diario vivir.
La doble moral, esa actitud cínica que tienen la mayoría de esos actores políticos de nuestra nación, que siempre en campañas andan buscando que la mayoría de los compatriotas les brinden su apoyo, para poder subir a los escaños públicos, a representar a sus electores, pero en si, no lo hacen, ya que el jugar con las ilusiones de los demás, del pueblo, sólo conlleva a que nadie crea en la política en la sociedad, de a pie, nadie ve resultados, se pasan los periodos electorales y sólo suben dichos actores a lagartear, a robar, a promulgar impuestos para asegurar que sus arcas no tengan una crisis de escasez.
Lamentablemente, los medios de comunicación, privados se venden al mejor postor, se maquillan las cifras y las encuestas no son de fiar, todos se venden al mejor postor, el pueblo ignorante de las artimañas, caen y caen, periodo tras periodo, de las mismas mentiras, los mismos engaños, las mismas artimañas psicológicas para vender al gran santo, al que va a orquestar que la miseria social se siga dando en medio de las trivialidades del diario vivir.
La indiferencia, año tras año, va acrecentando y ahondando a las masas, que al final, no van a responder en los mejores resultados, ellos, los políticos, de Colombia, creen que el juego se puede seguir en las mismas circunstancias, cambian sólo la forma de engañar, pero poco a poco, las masas que dejan de votar, que hacen parte de la inasistencia democrática les manda el mensaje que ya no les creen, que ya saben que el juego continua, igualmente, la sociedad, el tan denominado "Juan Pueblo", si participa, es por obligación, pero no por agrado y la misma sociedad se encamina a dejar a la deriva a los incautos que les siguen el juego a la corrupción, pero lo que no alcanzan a imaginar es que el sistema ya no tiene la misma importancia, ellos, los políticos, dañaron el sistema y poco a poco esa democracia va a ir al olvido, las calles se van volviendo más inseguras, las ciudades se van llenando de actores delincuenciales, de bandas que controlan la venta de micro trafico, de múltiples factores detonadores de violencia, la insuficiencia de la ley, del orden civil, va encaminado a demostrar el fracaso total del sistema.
Nuestra sociedad es una olla de presión, que cada día va acumulando todo lo negativo, de los políticos, de sus representantes, de quienes vienen a vender ilusiones, de quienes juegan con los sentimientos de las masas y al final, todo lo que conlleva a la descomposición social, desembocará en un caos total.
Jupatesaniga - (1986) Comunicador Social y Periodista Colombiano.

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