LA VERDADERA HISTORIA DE LA BALLENA AZUL
Los medios de comunicación y la responsabilidad de lo que se informa, es nula en un país donde se tiene la más mínima conciencia de lo que se trate es en verdad información que pueda tener trascendencias a niveles sociales que precedan más allá de un “deber” informar, muchos medios de comunicación y periodistas por el afán de informar no investigan el trasfondo de mucha información de lo que les llega, muchos por un afán de vender, se venden a la nota que tenga mayor salida, impacto, inclusive sin ver que en el fondo haya una población que parece ser que todo el mundo se le olvido que existía, quizás por desconocimiento, las minorías emos, quizás porque no la quieren visibilizar desde el ámbito social y más aún, porque no hay muchos estudios psicológicos en nuestro país, Colombia, que parece ser que a nadie le importan en realidad los estudios de los campos sociales, quizás porque están tan ocupados en vender y venderse a si mismos que no se percatan de las minorías que puedan llegar a perjudicar.
Muchos saben ahora por las noticias, sensacionalistas, de tantos de los abusos que hay en contra de los menores, quizás por ser una población que es más vulnerable, muchos que participamos socialmente con el entorno, nos puede parecer que son pequeños, de alcances aún inmaduros, que no necesitan orientación por su sagacidad que en ocasiones nos deslumbran, con el uso de las tecnologías, de muchas tendencias modernas, ideas y en muchos casos con habilidades de socialización más despiertas que las que las generaciones anteriores pudimos llegar a expresar en nuestro máximo potencial, en esos grupos de edades, por entornos y por que había un respeto y unas conductas de aprendizaje que como fronteras imaginarias se fueron desdibujando con el paso de los años.
Ahora, más que nunca estamos ante unas inminentes nuevas improntas, que no tienen el suficiente cuidado, no nos enseñaron las generaciones anteriores, distraídamente en una educación mal dictaminada, mal dirigida que al tratar de mejorar las generaciones intermedias, lo que hicimos es bajarle el tono al cuidado real de las generaciones siguientes.
Hay muchas quejas de los adultos, ¿Cuántos no pasan todo el día quejándose por aquello y por lo otro?, ¿Cuántos no se la pasan enfocados en las tareas del día?, adultos multitareas, sean hombres y mujeres quienes conformen dichas familias actuales, muchas veces monoparentales, ¿Cuántos no se la pasan preocupados por deudas, trabajo, modas, lujos y cuantas estupideces materiales nos venden las campañas de publicidad?, la verdad absoluta es que la sociedad se ha empeñado en buscar estupideces, se ha dejado atrás lo más valioso, la educación de los niños.
La educación en sí misma, el modelo de educación de nuestro país, de Latinoamérica, del mundo en general, por ser más exagerados aún, no están enfocados a formar personas, seres humanos reales, se basa en una sarta de contradicciones que no se da a la realidad cuando salimos de las entidades educativas, en un mundo tan cambiante, tan moderno, tan globalizado, se les olvido, quizás a propósito, globalizar los valores de verdad, la familia, los niños, los abuelos, todos aquellos que hacen una composición actual de familia, no vemos que ahora, ya no hay por muchos factores familias nucleares, ahora los nuevos conceptos de familias son monoparentales, dismórficas, donde las necesidades del ser, como humano, se ponen a prueba todos los días.
La realidad es que los medios de comunicación sólo muestran lo que les conviene, lo que venda la primicia, pero más aún no tienen en sí, responsabilidades de difundir en muchos casos verdades a medias, sin los verdaderos trasfondos que hay detrás de los orígenes de la noticia. Mucho se ha hablado del macabro juego de la Ballena Azul, remontándose a los orígenes de la práctica del juego, desde un país como Rusia, que tiene los niveles más altos en suicidios del planeta, no sólo de niños, sino de adultos, muchos inescrupulosos de otros países, como México, donde hay el mayor índice de maltrato intrafamiliar, contra la mujer y en especial, contra los niños y adolescentes, algunos en su afán de ociosidad, de hacer daño a los demás, por diversión sádica y enferma social, llevan replicas masificadas en pro de unos actos morbosos, insanos, que tienen que ponerse en unidades psiquiátricas y readaptados mentalmente para que tengan una utilidad propia y socialmente que no se vuelvan un caos para las comunidades en las que habitan.
Pero en pocas palabras se estarían pidiendo cosas que las entidades corruptas democráticas no quieren realizar, porque la verdad, les demandaría más gastos en sus presupuestos, lo que los deja sin que robar, esas son las políticas heredadas del primer imperio demócrata del mundo, quien extinguió una parte de sí mismo, se fusionó con otra entidad corrupta y se expandió por el mundo como cual virus se disemina en un sistema, si algo le debemos a la democracia moderna es un sistema corrupto que viene de la Roma Corrupta de la época antigua.
Actualmente hay una minoría social, los Emos, quienes siempre tienden a autoflagelación y por consiguiente al suicidio. La sociedad no está enferma, la sociedad está descaradamente mostrando la indiferencia del abandono de la educación de los más jóvenes, quienes también se ofuscan por las trivialidades del diario vivir, pero nadie ve lo que en realidad pasa en nuestras familias, hasta que otros llegan a dañar a los eslabones mas débiles de la cadena, hasta que una red social masifica una problemática de la población mas frágil, hasta que un cercano no llega a ultrajar a un familiar, hasta que un mismo familiar, no actúa de forma negativa en todo el sentido de la palabra.
La sociedad, mientras estamos en el apogeo diario del vivir el momento, nos volvimos indiferentes ante múltiples temáticas de manejo social, personal, familiar y sobre todo, psicológico de quienes nos rodean, en especial de las nuevas generaciones. Irónicamente nos abanderamos por las redes sociales como defensores de los niños, de las mujeres, de los trabajadores, de los menos favorecidos, de los más necesitados, pero en realidad, llevando éstas ideologías a la praxis del desarrollo social de nuestros entornos más cercanos, nos volvemos fríos, calculadores e indiferentes a circunstancias que después nos desencadenan afectaciones de impacto como comunidad.
La verdad, es que la inteligencia colectiva no tiene buenos prospectos y los ámbitos de acción del cambio de muchas conductas lascivas de nuestra sociedad, se corrigen desde nuestros entornos nucleares, desde el origen de la convivencia en sociedad, desde casa. El llamado, el campanazo principal es la alerta de que en nuestras casas, en nuestras familias hay conductas que estamos pasando por alto, las vemos inofensivas, pero en realidad, son sólo un preaviso a acciones mayores que van a desencadenar lo realmente dañino para nuestra familia, para nuestro entorno y para nuestra sociedad.
Quizás, para muchos no tienen el alcance real de la magnitud de lo que está sucediendo con nuestros niños y adolescentes, lo grave, muchas veces no radica en que se les deje solos, radica en que ese tiempo que están sin darle uso a sus mentes ociosas, sin una guía adecuada, sin programas realmente adaptados para cada uno de los aprendizajes que manejan sus mentes, inmaduras para muchos y atractivas para otros, son el punto focal para que el factor desencadenantes sea de mayores proporciones, más aún rodeados de tantas falaceas publicitarias, que encuentran en los diferentes medios de comunicación, también hay que estar alertas porque los contenidos de los que se dicen ser “amigos”, los puedan empujar a múltiples factores de riesgo, tanto social, como personal.
Jupatesaniga - (1986) Comunicador Social y Periodista Colombiano.

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